Historia, identidad y resistencia de una nación indígena
Los Guaycurúes, también conocidos como guaicurus o guaykurus, son un conjunto de pueblos originarios que habitaron y aún habitan la región del Gran Chaco, extendida entre Argentina, Bolivia, Paraguay y Brasil. Su historia está marcada por la diversidad cultural, la expansión territorial y la lucha por mantener viva su identidad.
Según la investigación recopilada por Amalia Vargas, esta familia indígena incluye a los mocovíes, tobas, pilagás y caduveos, además de otros grupos que desaparecieron con el tiempo, como los abipones, mbayaes y payaguaes.
El término “guaycurú” tiene un origen curioso: fue un apodo ofensivo dado por los guaraníes, que significaba “bárbaro” o “salvaje”. Sin embargo, con el paso de los siglos, los antropólogos y lingüistas lo adoptaron como categoría para identificar a estos pueblos chaqueños.
En tiempos de la llegada de los españoles, se estima que existían alrededor de 150.000 guaycurúes. Su territorio se extendía desde Corumbá (Brasil) hasta Santa Fe (Argentina), y desde el río Paraguay hasta los afluentes andinos de Tarija (Bolivia). La incorporación del caballo fue clave para su expansión y movilidad.
Durante los siglos XVII y XVIII, los jesuitas fundaron varias reducciones y misiones entre los guaycurúes, como San Javier, San Ignacio de Ledesma y Rosario de Timbó. Más tarde, los franciscanos continuaron con esta tarea. Cronistas como Ulrico Schmidl describieron a los guaycurúes como personas altas, fuertes y hábiles cazadores, con costumbres distintivas en su vestimenta y adornos.
Hoy, los descendientes de estos pueblos siguen presentes. En provincias como Formosa, Chaco y Santiago del Estero, comunidades guaycurúes se han reorganizado para recuperar su identidad cultural. En 2008, el Registro Nacional de Comunidades Indígenas (Re.Na.C.I.) reconoció oficialmente a varias comunidades guaycurúes, otorgándoles personalidad jurídica y fortaleciendo su derecho a existir como nación viva.
Una herencia que perdura
La historia de los guaycurúes nos recuerda que, pese a los intentos de invisibilización, las culturas originarias del Chaco mantienen su voz y su legado. Su organización actual es una muestra de resistencia y de orgullo por una identidad que se niega a desaparecer.
Fuente: Amalia Vargas





