El GPC volvió a ser aurinegro: Peñarol rompió el maleficio de ocho años con una victoria de temple
Por Redacción | 2 de marzo de 2026
Hay noches que pesan más que otras en la historia del fútbol uruguayo. Anoche fue una de esas. Cuando el árbitro pitó el final en el Estadio Gran Parque Central, los jugadores de Peñarol no solo celebraron tres puntos: festejaron la extinción de un fantasma que los perseguía desde mayo de 2016. Casi ocho años después, el Manya pudo volver a cantar victoria en el templo de su eterno rival.
La cifra hablaba por sí sola: 2.863 días —o lo que es lo mismo, 94 meses, 408 semanas, 408 partidos oficiales de espera— transcurrieron desde la última vez que Peñarol se había llevado los tres puntos del barrio La Blanqueada. Aquella tarde de 2016, con Diego Forlán todavía en activo y Cristian Palacios en la delantera, el carbonero se había impuesto 3-1. Lo que vino después fue una sequía que alimentó el folklore del clásico: empates, derrotas agónicas, partidos que se escapaban en los minutos finales.
Anoche, Matías Arezo se convirtió en el nombre propio de la resurrección.
Un gol que vale por seis puntos
El encuentro correspondiente a la cuarta fecha del Torneo Apertura 2026 nunca prometió ser espectacular. Dos equipos que priorizaron el orden sobre la creatividad, el cuerpo a cuerpo sobre la elaboración. El Gran Parque Central, con su gramado recientemente renovado —escenario que ya había albergado el duelo ante Progreso una semana antes—, sirvió de testigo de un duelo táctico donde las oportunidades claras escasearon.
Fue en ese contexto de paridad forzada donde la definición individual marcó la diferencia. Arezo, el delantero que llegó al club con la responsabilidad de reemplazar la producción goleadora de temporadas pasadas, demostró por qué el cuerpo técnico confía en él para estas instancias. Su gol, producto de una jugada que capitalizó con la frialdad que los clásicos exigen, bastó para quebrar el equilibrio.
Nacional, por su parte, nunca encontró la fórmula para vulnerar el bloque aurinegro. La presión ofensiva tricolor se estrelló una y otra vez contra una defensa que supo sufrir cuando correspondía y administrar el resultado desde la experiencia.
Más que una victoria
El 1-0 deja consecuencias que trascienden la tabla de posiciones. Para Peñarol, representa la confirmación de que el proyecto en construcción puede competir en las instancias de mayor presión. Ganar en el GPC no es solo sumar de a tres: es un inyección anímica que redefine las expectativas para el semestre.
Para Nacional, la derrota interrumpe la sensación de solidez que había dejado la victoria ante Progreso en la misma cancha siete días atrás. El equipo de Álvaro Gutiérrez —que había apostado por mantener la base que funcionó en aquel 1-0 anterior— se encuentra ahora con la obligación de reconstruir la confianza antes de que el torneo se complique.
El dato curioso: el último triunfo de Peñarol en este escenario, aquel 3-1 de 2016, también había sido conseguido bajo la dirección técnica de Jorge da Silva en el banco carbonero. La historia, en el fútbol, tiene estas simetrías que no se explican.
Lo que viene
El calendario no da respiro. Ambos equipos deberán recomponerse rápidamente para afrontar sus próximos compromisos liguistas. El Torneo Apertura, con su formato compacto, no perdona distracciones. Para los hinchas, sin embargo, el resultado de anoche alimentará las discusiones de café y trabajo durante semanas: el clásico, en Uruguay, nunca termina cuando se apagan las luces del estadio.
En el barrio La Blanqueada, anoche se apagaron con una victoria aurinegra. Después de ocho años, eso ya es noticia.
Datos del partido
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Competencia: Torneo Apertura 2026 — Fecha 4
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Estadio: Gran Parque Central (Montevideo)
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Marcador final: Nacional 0 — 1 Peñarol
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Gol: Matías Arezo
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Incidencia: Primera victoria de Peñarol en el GPC desde mayo de 2016










