Un análisis jurídico claro sobre un problema que afecta a miles de abonados
En las últimas horas surgió una fuerte preocupación entre los usuarios de televisión por cable, luego de que se confirmara que los tres principales canales de Montevideo dejaron de integrar la grilla de algunas empresas, pese a que estaban incluidos cuando se firmaron los contratos. Para aclarar este escenario, dialogamos con el Dr. Roque Basualdo, quien explicó de forma simple cuáles son los derechos del usuario y las posibles vías de reclamo.
Según explicó el profesional, todo contrato de servicios se basa en una oferta previa. Esa oferta —en este caso, una grilla determinada de canales— es lo que lleva al usuario a dar su consentimiento. “Si la persona acepta el servicio es porque se le prometió algo concreto. Si eso cambia de forma unilateral, estamos ante un posible incumplimiento contractual”, señaló.
El contrato y el consentimiento, claves del reclamo
Basualdo remarcó que cuando una empresa deja de cumplir con lo que ofreció originalmente, el usuario queda habilitado a exigir que se respete lo pactado. Y si eso no ocurre, puede incluso rescindir el contrato sin penalidades. “La primera opción siempre es pedir que se cumpla lo prometido. Si no hay respuesta, se abren otras alternativas”, explicó.
En este caso puntual, muchos abonados aseguran que contrataron el servicio principalmente por esos canales, ya que otros contenidos se repiten en distintas señales y el fútbol se paga aparte. “Si se rompe ese atractivo principal y no hay compensación, como un descuento en la cuota, el perjuicio es claro”, sostuvo.
Reclamos: lo escrito vale más que una llamada
Uno de los puntos más destacados fue la recomendación de realizar reclamos por escrito. Si bien el llamado telefónico es el camino más habitual, muchas veces no ofrece soluciones concretas. “Quien atiende no siempre conoce la situación real ni tiene poder de decisión”, explicó el abogado.
Por eso, aconsejó enviar una petición formal, firmada por el usuario, solicitando el cumplimiento del contrato o una rebaja en la mensualidad. “Un descuento sería una salida razonable mientras dure el conflicto entre la empresa y los canales”, agregó.
Defensa del Consumidor, una vía posible
Otra alternativa es recurrir a Defensa del Consumidor, donde se puede iniciar una mediación gratuita. Allí, un abogado actúa como intermediario entre las partes para intentar llegar a un acuerdo. “Es una opción más rápida y menos desgastante que la vía judicial”, afirmó Basualdo.
Ir a juicio, en cambio, suele ser poco viable para un reclamo individual. “Nadie va a invertir tiempo y dinero por tres canales. El proceso es largo y tedioso”, reconoció. La única forma de generar mayor impacto sería un reclamo masivo, algo que en la práctica resulta difícil de concretar.
La pregunta de fondo
La cuestión central es clara: ¿puede una empresa modificar el servicio que cobra todos los meses sin asumir consecuencias? Desde el punto de vista jurídico, no debería. Sin embargo, en la práctica ocurre, muchas veces amparado en la desigualdad entre la empresa y el usuario.
“La balanza está inclinada. La empresa decide, renueva contratos automáticamente, aumenta tarifas y el usuario casi siempre termina aceptando”, concluyó Basualdo. Por eso, insistió en la importancia de informarse, reclamar y no naturalizar cambios que afectan derechos básicos del consumidor.






