El vicepresidente de la Junta Departamental de Salto, Jonathan Aramburú, fue entrevistado en Cero Estrés Radio luego de la aprobación del presupuesto departamental, un tema que se metió de lleno en la agenda y que empieza a marcar el camino de la gestión para los próximos años.
Aramburú no dudó en calificar la instancia como “un hecho histórico”, al tratarse del primer presupuesto impulsado por la actual coalición republicana en el departamento. La sesión fue larga, con debate y cruces, pero finalmente se logró la aprobación con el respaldo de la coalición, mostrando una imagen de unidad que, según señaló, no era sencilla de alcanzar. “A veces cuesta coincidir, como en toda familia, pero las 18 voluntades estuvieron”, resumió.
En la entrevista también hubo espacio para cuestionar la postura del Frente Amplio. El vicepresidente dijo que le sorprendió que no se acompañaran algunos puntos, sobre todo teniendo en cuenta que en etapas previas había señales de apertura. “Se terminó priorizando lo ideológico por encima de la gobernabilidad”, expresó, marcando una diferencia con lo que, según recordó, ocurrió en otros períodos donde se acompañaron presupuestos por responsabilidad política.
Más allá del cruce político, explicó que el presupuesto tiene dos líneas claras: lo social y la infraestructura. Por un lado, se apunta a reforzar áreas sensibles vinculadas a la realidad de muchas familias; por otro, a encarar un problema que los vecinos reclaman desde hace tiempo, como es el estado de calles y avenidas. “Las calles son un desastre y hay que hacerse cargo”, dijo sin vueltas, reconociendo una situación que golpea directo en lo cotidiano.
También habló de la expectativa que existe en la gente, que quiere ver resultados cuanto antes. En ese sentido, aclaró que algunas herramientas, como el fideicomiso aprobado, no significan dinero disponible inmediato, sino que se trata de recursos que se van liberando a medida que avanzan las obras. Aun así, insistió en que la idea es que los cambios se empiecen a notar.
Sobre las críticas de la oposición, especialmente en cuanto a falta de transparencia o confianza, respondió que hubo instancias de discusión más que suficientes. Recordó que el presupuesto se trabajó durante semanas, con participación de distintos actores y reuniones extensas. “Se discutió y mucho”, afirmó.
Otro de los puntos que planteó fue la diferencia con la gestión anterior encabezada por Andrés Lima. Según dijo, hoy se percibe un cambio en la forma de trabajar, con mayor presencia y enfoque en la gestión. En esa línea, destacó el rol del actual intendente Carlos Albisu, asegurando que está abocado de lleno a ordenar y ejecutar.
Sobre el final, dejó un mensaje directo para la gente: recuperar la confianza. “La gente tiene que sentir que lo que paga vuelve en obras y servicios”, señaló, remarcando que ese es el verdadero desafío. Mientras tanto, el presupuesto deberá pasar ahora por el Tribunal de Cuentas, en un paso previo antes de comenzar a verse reflejado en la realidad.










